I´m so glad

Tuesday, October 26, 2004

El pichi

Hoy voy a contar una anécdota que me sucedió cuando tenía 16 años.En el barrio donde vivía había una familia de escasos recursos, ni que fuera muy rico, estaba compuesta por varios hermanos y hermanas, de los que me acuerdo eran, El Zurdo, uno mayor que él y el Pichi, las hermanas eran Rosa, La Porqui y Lupina, ellos eran muy borrachos y broncudos y ellas las mayores eran prostitutas.
El Pichi se juntaba conmigo y a veces nos poníamos los guantes para boxear un rato, como el era más chaparrito que yo, me tiraba unos volados, que me daba en toda la cara, me hacía desesperar porque no lo podía conectar, pero en fin, le ganaba porque yo era mayor y entrenaba más.

Como les he contado, la familia no era de buen ejemplo. Rosa trabajaba en una cantina, recuerdo que tenía una hija muy bonita pero que seguiría sus pasos, se los cuento porque Doña Chayo la conoció y la guerca le anduvo haciendo proposiciones no muy sanas, a la Porqui la raza del barrio se la tronaba muy seguido hasta que mejor se puso a cobrar y como es de esperarse, el Pichi también se echó a perder, se juntó con mariguanos y después se hizo vendedor.

Cuenta la gente que tuvo problemas con otros vendedores de droga, por un costal de mariguana, lo golpearon y lo pusieron en las vías del tren, lo encontraron vivo pero sin piernas.

El Pichi, del cual no me acuerdo su nombre, continuó vendiendo mariguana, se hizo ídolo de muchos mariguanos, los que siempre lo traían cargado para todas partes.

Bueno mi anécdota es la siguiente: Un día andando yo de galán, una chava me invitó a acompañarla a su casa, íbamos en coche y ella vivía en Las Puentes, una colonia de clase media alta, me invitó a cenar y platicar un rato, pero el problema fué al regresar a mi casa, me despedí de ella diciendole que otro día nos veríamos. Traía dinero para el camión pero como tenía que tomar dos camiones, me tardaría en llegar a la colonia, donde me estaban esperando dos chavas más, Doña Chayo y otra.

Se me hizo más fácil irme a pie por la vía del tren, que era el camino que a diario yo tomaba cuando iba a la prepa, solo que era un sábado por la noche, pues que me interno en la oscuridad, eran como dos kilómetros para llegar a mi casa, al llegar a un paraje que le decíamos El Taconazo donde había un ojo de agua, que veo entre la vía muchas sombras y se escuchan voces, pero como no había marcha atrás continué, al irme acercando que veo como algunos quince mariguanos sentados en las vías del tren, se la estaban tronando y al verme que se ponen de pié todos, yo seguí caminando, pero ya sabrán iba temblando de miedo y sudando frío, al pasar por enmedio de cuatro, que me cierran el paso y me rodean todos los demás y empiezan a decirme : Tu que chingaos quieres, Orale guey brincale con lo que traigas, Aquí te vá a cargar la chingada guey, no podía pronunciar palabra y aunque ya sabía tirar guante y me la rifaba, eran un chingo que pensé: Hasta aquí llegué, échame la mano Diosito, que de repente escucho una voz que dice: CALMADOS RAZA ES AMIGO, todos se detuvieron al escuchar la voz, y se acerca diciéndome QUE PASÓ LUPILLO? que andas haciendo por acá?. Era el Pichi, que mandaba a toda su raza y me conoció, le contesté volviéndome la sangre a circular, Que onda Pichi, nómbre es que vengo de Las Puentes y voy para la casa. No hay pedo Lupillo pásale tu eres amigo, Ehh raza déjenlo pasar es un buen cuate que conozco dijo El Pichi, los quince mariguanos me dejaron pasar y continué mi camino.

Ese día sentí que volví a nacer.
Despué les platico del Zurdo hermano del Pichi.

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